Miriam Bregman, diputada y abogada ambientalista, realizó una contundente denuncia en la Cámara de Diputados contra la modificación de la Ley de Glaciares, acusando a funcionarios de corrupción y de favorecer a las empresas mineras. La legisladora advirtió sobre el grave impacto ambiental de esta ley y la falta de transparencia en el proceso legislativo.

Durante su intervención, Bregman criticó la presencia de Luis Lucero, un abogado vinculado a las mineras, quien defendía la nueva ley. La diputada destacó que su participación en la audiencia es una afrenta a la imparcialidad y a los derechos ambientales. Este conflicto de intereses pone en duda la legitimidad del debate.
Bregman también mencionó que diversas organizaciones ambientalistas consideran fraudulento el procedimiento legislativo. Anunció una movilización programada para protestar contra la ley, evidenciando la creciente oposición social. La diputada se unió a otros legisladores para presentar una impugnación específica a la ley en cuestión.

La diputada reveló que Lucero fue denunciado por la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, y que el Ministerio de Economía lo excluyó de proyectos mineros debido a su pasado como abogado de estas empresas. Este detalle resalta la falta de ética en la discusión sobre la ley.
Bregman cuestionó la afirmación del subsecretario de Ambiente, quien insinuó que la protección de los glaciares sería temporal. Esta declaración genera incertidumbre sobre el compromiso del gobierno con la conservación ambiental. La diputada exigió claridad sobre las futuras políticas de protección ambiental.

La intervención de Bregman también incluyó referencias a su experiencia como abogada de trabajadores despedidos por defender derechos ambientales. Esta situación refleja la represión que enfrentan los activistas en el país, lo que pone en evidencia un patrón de discriminación y despidos injustificados en el sector.

La diputada criticó la intervención de la secretaria de ambiente de Catamarca, acusándola de mentir sobre el control ambiental en la provincia. Bregman presentó datos sobre una causa penal que contradice las afirmaciones de la funcionaria, sugiriendo una falta de transparencia en la gestión ambiental del gobierno.
Finalmente, Bregman denunció que el plenario de comisiones está al servicio del lobby minero, en detrimento de los intereses de la población. Afirmó que las audiencias públicas han sido una farsa, sin permitir la participación de comunidades afectadas por la minería. La legisladora exigió un proceso real de deliberación que incluya a la ciudadanía.
Este episodio en la Cámara de Diputados no solo resalta la tensión entre el desarrollo económico y la protección ambiental, sino que también pone de manifiesto la creciente resistencia social contra políticas que favorecen a las corporaciones en detrimento del bienestar común. La lucha de Bregman y otros activistas se intensifica en un contexto donde la corrupción y el conflicto de intereses son cada vez más evidentes.