La flecha pasó rozando mi oreja y se clavó en la pizarra. Nadie se movió. Eran las ocho de la mañana en el aula décima, la clase que había mandado a la anterior tutora al hospital con ocho…
La maestra nueva llegó al aula décima con paso firme, sin inmutarse por los rumores que la precedían. Los estudiantes la miraron con desafío, acostumbrados a ahuyentar a cualquier adulto que osara cruzarse en su camino. La anterior tutora seguía convaleciente en el hospital, con ocho costillas rotas, y nadie en la escuela creía que … Read more