En Nochebuena, mi padre levantó la copa en una mesa con veintidós platos, veintidós sonrisas ensayadas y la foto de mi abuela muerta. Brindó por mi hermano Diego, por una visoría con el América…
La Nochebuena en casa de los García siempre olía a bacalao y a mentiras. Esa noche había veintidós platos, veintidós sonrisas ensayadas y una silla vacía. La de mi abuela Elena, con su foto rodeada de flores. Papá alzó la copa. &demo;Brindemos por Diego, mi hijo, que en enero se va a visorías con el … Read more